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Hace unos pocos días recuperé una pequeña porción de mi perdida fe en la humanidad.
Pero dejad que empiece esta historia como Manolito Gafotas: desde el principio de los tiempos.
Mis compañeros de la academia de inglés y yo habíamos quedado en ir el viernes a cenar y después de farra, para variar. No obstante, quedaban unas pocas personas que, por no estar de cuerpo presente, pues iba a ser bastante difícil que se enterasen de lo que en ese momento estábamos hablando.
Vamos, que teníamos que avisarlas del plan que montamos en cinco (por el culo te la hinco) minutos.
Así pues, nos repartimos voluntariosamente la tarea de avisar a las respectivas mediante la técnica milenaria de "Tú. Avisa a Fulanito", técnica por todos conocida y, seguramente, mil veces sufrida.
Pues dió la casualidad de que a quien debía avisar un servidor aparecía dos veces en mi agenda bajo dos núneros telefónicos bien distintos. Mi raciocinio fue el siguiente: "pruebo suerte con el primero y, si mañana no me ha contestado, es que la he cagado".
Sí, podría haber mandado el mismo mensaje a ambos números, pero la idea de despilfarrar los 20 céntimos que cuesta cada SMS y perder así la oprtunidad de comprarme cuatro chicles de menta (mis favoritos) me aterrorizaba.
Mandé el siguiente mensaje: "Mañana cena con los de la academia. A las 9 y media en casa de Jordi". Jordi, evidentemente, es uno de mis compañeros y sí, yo soy de los que escriben correctamente y con acentos hasta en los SMSs.
Pues ete aquí que, a los pocos minutos, recibí el siguiente mensaje: "Creo q has equivocado número. Feliz cena".
Maravilla de maravillas, el cielo clareó y un rayo de luz iluminó mi móvil, seguido por coros celestiales. La había cagado, sí, pero me habían contestado el SMS para avisarme de ellos. Y no sólo eso, sino que también me deseaban una feliz cena. ¿Quién podría ser esa persona maravillosa dispuesta a sacrificar un SMS sólo para avisar a un completo desconocido de su cagada? Sin duda, debería de ser una bellísima persona, pero no tanto como Ramón Langa (a fin de cuentas, no conozco a esa persona).
Así recuperé una pequeña parte de mi perdida fe en la humanidad.
Yo, por supuesto, no le contesté ni le agradecí el detalle. ¿Por qué? Pues porque yo no soy una buena persona.

3 notas:

"Hola. Soy Borja Prieto, y soy una bellísima persona, como Ramón Langa."

"Yo, por supuesto, no le contesté ni le agradecí el detalle. ¿Por qué? Pues porque yo no soy una buena persona."

¿¿¿¿¿¿¿?????????

24 de marzo de 2008, 20:50  

Soy una bellísima persona, no una buena persona xD
Y dejando a parte esa excusa tan condenadamente mala, decir que simplemente era un chiste, una guinda final al pastel del post.
Sé que no es el mejor chiste ni el mejor post, pero es lo que hay xD

24 de marzo de 2008, 22:05  

Wolas bella persona XD pásate por mi blog que te metido en un meollo de una nominación para...naaaa muchas palabras. Pásate que yo voy a comprarme unos chicles (de hierbabuena, of course)

http://dominandoelmundo.blogspot.com/2008/03/mi-espero-futura-nintendo-ds.html

Ala, agurcillo

25 de marzo de 2008, 22:58  

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