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He tenido un sueño.
Y debo reconocer que ha sido un de los sueños más absurdos de mi vida.
Sé que debería haber escrito esto nada más levantarme, cuando recordaba todos los detalles, pero ponerme a escribir en el blog a las 6:30 de la mañana mientras mi madre me mete prisa para que vaya a clase no es agradable. Sobretodo si odias a todos tus profesores y te aburren todas las clases. Pero eso es otro tema...
He soñado que subía con mis padres (mi hermana no, o quizá sí, pero en principio creo que no) a un tren del terror de feria. Bastante cutre, con ese toque casposillo que tienen los trenes del terror de la ferias ambulantes, esos con ilustraciones de mujeres semidesnudas de turgente pechos siendo torturadas y/o sodomizadas por horribles monstruos, peferiblemente verdes. Vamos, lo más recomendable para un niño pequeño, oyes.
Pues ahí estábamos los tres (o los cuatro, ya he dicho que no recuerdo bien), en una vagoneta destartalada viendo los monicacos acompañados por altavoces poco afinados tratando de asustarnos, lo que viene a ser la cutrez típica de esta clase de atracciones, y la causa de que haga años que no subo a uno.
Entonces, repentinamente, apareció él, el malo maloso: Freddy Krueger.
El Sr. Krueger, armado con su guante y sus cuchillas, vestido con su jersey a rallas y su maleta de piel, no, perdón, con su cara requemada, como un plato de spaggethis, nos perseguía mientras profería toda clase de gruñidos y gemidos amenazadores, pero no se esforzaba mucho. Curiosamente, simplemente caminaba detrás de la vagoneta, en lugar de correr un poco y alcanzarnos al medio metro que nos separaba. Eso sí, yo los tenía por corbata.
Llegados a ese punto, la vagoneta llegó a una sala totalmente a oscuras y se paró, lo mismo que Freddy Krueger. No sabría decir por qué, pero Freddy estaba inquieto (y quieto, válgame la redundancia), había algo extraño en esa sala oscura. Y vaya que si lo había.
Sin previo aviso, se encenció un foco a unos cuantos metros de la vagoneta, dejando ver un escenario (o una tarima, como se diga) con su correspondiente telón rojo, algo muy típico pero muy bonito, y había algo mágico en aquella luz.
Suevemente, se fue descorriendo el telón, dejando ver a tres figuras en penumbra, hecho que hizo que Krueger se inquietase bastante más. Las tres figuras portaban lo que parecían ser guitarras españolas, y la del centro, la mayor de ellas, dió un paso al frente, abandonando las penumbras y revelando su verdadero rostro.
Aquí aparece mi héroe: Ferrán Adriá.
Sí, amigos y amigas, Ferrán Adriá, armado con una guitarra española, en mi sueño no sólo era un cocinero de postín, de esos que te sirven una mierda y te cobran un riñón, sino que era miembro de la Trinca. Resulta fascinante cómo en los sueños puedes conocer detalles sobre los personajes que los pueblan sin que se revelen en los mismos. Yo simplemente SABÍA que Ferrán Adriá era miembro de la Trinca, y punto. Las otras dos figuras, evidentemente, eran los otros miembros del susodicho (y extinto) grupo musical.
Pues bien, el Sr. Adriá se ponía a cantar con su grupo y lograban expulsar a Freddy Krueger, salvando, por tanto, a mis padres y a mí.
¡Gracias, Ferrán Adriá!

5 notas:

xDDDDD

Mmmh...

¿Qué tomaste antes de irte a dormir?

Yo quiero una dosis...

Que sepas que tu hermana no te acompañaba por la putada que le hiciste con los gamusinos. xD

6 de mayo de 2008, 16:00  

Deberías haber sabido que este día tenia que llegar. El dia en que supieses la verdad. El día en que descubrieses que...¡Ferrán Adriá es Dios y tu su profeta! ¡¡Saca la guitarra rapidamente y ve a su casa a cantarle el ballenato!!

XD
Ahora en serio, me preocupas. Y mucho. ;b

6 de mayo de 2008, 16:27  

Fijo que te fuiste a dormir con el estómago lleno hasta las trancas, es lo que produce la mayoría de sueñor extraños como ese.

A ver compañero, analizemos un poco tu epopeya:

1- La familia, simpre presente, eso es que eres un tío que se preocupa mucho por ellos, tanto como para arrastraslos a tus sueños.
2- El tren del terror de la feria cutre, tal vez de pequeño como casi todos no llegaste a satisfacer lo suficiente el hambre de curiosidad que te producían ese tipo de atracciones o simplemente llevar a cabo algo infantil (véase "gamusinos", buenísima esa broma, en serio)
3- El super chef, no sé que cenaste pero debió ser un plato sofisticado y mezclado con una mente experta en superhéroes creó un personaje que puede marcar la diferencia dentro de la Marvel, coge lápiz y papel y comienza a crear el cómic que yo llamo a Bruce Willis para encarnar al susodicho super-héroe.

PD: Que bueno es soñar, y mejor acordarte de esos sueños...

Saludos.

6 de mayo de 2008, 17:44  

Jill: Sí, la pobra ya tuvo suficiente con los gamusinos xD
Antes de dormir comí paella en abundancia, haz la prueba a ver qué pasa xD

Haîmat: Escribiré las sagradas escrituras, las cocinaré y las serviré en minúsculas porciones cobrando un ojo de la cara xD

Cassius K: Hasta las trancas es poco, mi abuelo hizo paella y repetí como tres veces (¡a la mierda el régimen!)
Y sí, es cierto, el tren del terror nunca me satisfizo (o, de pequeño, me daba demasiado miedo) por lo que estoy bastante marcado por esa experiencia funesta ^^U

6 de mayo de 2008, 18:12  

Ves a un psicologo... o deja de incharte a paella antes de dormir, ese tipo de sueños no pueden ser de gente normal... espera, que no somos normales!
Entonces no pasa nada, dile a Ferran que prepare otro plato y que acojone a Freddy con la factura xD

7 de mayo de 2008, 1:48  

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